Guía SaaS en la empresa. Evolución histórica
Desde hace ya bastante tiempo invertir en tecnología ya no es cuestión de costes, o quizás sí, en épocas de vacas flacas de crisis económica. Lo que realmente se ha convertido es en una decisión estratégica que puede permitirnos potenciar nuestro negocio y tomar ventaja sobre nuestra competencia. Así que, los criterios para tomar la mejor decisión son uno de los pilares fundamentales en la estrategia de todo directivo. Los máximos responsables de los departamentos TI se guían, en principio, por las consideraciones tradicionalmente más importantes como el coste, los atributos tecnológicos y los costes del cambio o dependencia tecnológica de nuestra empresa. Sin embargo, estos criterios pueden resultar insuficientes hoy día para evaluar el rigor de proyectos TI.
La adopción de soluciones muy innovadoras implica un elevado grado de incertidumbre, y es precisamente aquí dónde nos encontramos con un nuevo paradigma: la computación en la nube o cloud computing.
Un modelo que utiliza la metáfora de la nube para referirse al uso de recursos informáticos como un suministro más a través de internet. Al igual que pasa con la electricidad, el agua, el gas o el teléfono, los recursos tecnológicos son ofrecidos por proveedores que prestan servicio a múltiples clientes que acceden a ellos a través de cualquier dispositivo conectado a internet.
Pero, realmente, ¿Que ofrece la nube a las pymes?. Pues nada más ni nada menos que jugar en primera división. Competir de tu a tu en TI con las grandes estructuras multinacionales. Casi nada.
Se calcula que el mercado de la computación en la nube llegará a los 42.000 millones de dólares en 2012, sin embargo son solo estimaciones. Hay que tener en cuenta que en este sector la mayoría de las veces el marketing va muy por delante de la realidad. La consecución de beneficios económicos a cualquier precio (o casi) por parte de las multinacionales sumado al apoyo de investigaciones de mercado un tanto sesgadas y al seguidismo de un sector de grandes y pequeños fabricantes hacen pensar hoy día en una evolución no tan halagüeña.
La externalización de servicios
Hace siglos, la mayoría de la población trabajaba en el campo, y como es natural en este medio de vida, que depende de muchos factores climáticos sobre todo, el año que había buena cosecha eran años de excedentes alimenticios. Sin embargo, los años de malas cosechas se transformaban en años de hambrunas y epidemias. Hoy en día, el sector agricultor, fuertemente subvencionado, no representa más que un 5%, en el mejor de los casos, en países desarrollados. Aún así, no hay riesgos de desabastecimiento ni menos aún de hambrunas. ¿Cuál es la diferencia? El aumento de la productividad de las industrias agrícolas y manufactureras. La lenta pero imparable migración de los granjeros a industrias especializadas (fertilizantes, transporte, equipamientos,….) hace soportar la producción agrícola. En definitiva, se resume en división del trabajo y especialización. Conceptos hoy aplicados en todos los sectores productivos.
Especialización y externalización son conceptos que en sus límites rozan y se entremezclan. Mientras la especialización es un concepto ampliamente utilizado en el espacio económico para explicar cómo el mercado fuerza la división del trabajo creando economías más sostenibles, la externalización es un concepto utilizado en el ámbito empresarial como la transferencia de un servicio interno a un proveedor externo. Así, la externalización tiende a bajar los costes debido a la especialización. Casos comunes de externalización de servicios puede ser la limpieza, el catering, publicidad, soporte legal, auditorias,…
Pero ¿Por qué conviene externalizar servicios en vez de hacerlo dentro de la propia empresa? Las ventajas van desde el ahorro de costes (transformación de costes fijos en variables) hasta la mejora en la calidad en el servicio por parte de los proveedores, pasando por el acceso a tecnologías especializadas que de otra forma no se tendría. Aunque en ocasiones son áreas de gran aporte al núcleo de negocio, lo más común es externalizar las áreas de bajo aporte, permitiendo así focalizarse en procesos y actividades clave.
Según un informe de Adecco, la demanda de servicios de externalización va en aumento, siendo en el último año un 55% mayor. La encuesta fue realizada a más de 600 empresas del mundo empresarial español. El 72,1% afirma que ha mantenido o aumentado la demanda de estos servicios a consecuencia de la crisis principalmente por la ventaja en reducción de costes que ello conlleva.
Como el refrán chino dice, las crisis de unos son las oportunidades de otros, la externalización permite delegar la gestión de ciertas actividades, lo que supone una oportunidad para las empresas que ya están o los que planean incorporarse al mercado de servicios.



