Las grandes empresas TIC nos han querido hacer creer que el cambio de paradigma que estamos viviendo es eminentemente tecnológico, pero obvian que es también político. La Internet de las Cosas será pronto una realidad que nos hará la vida más fácil, pero que también obligará a los ciudadanos a aprender unas nuevas normas de conducta. “Se nos presenta la tecnología como una vía de generar innovación, pero en realidad es una manera de generar nuevos hábitos en el ciudadano, que debe ser reformado para adaptarse a unos cambios. En lugar de regular las empresas y los políticos, el ciudadano debe doblegarse a unas nuevas normas que al final podrían beneficiar sólo a cuatro grandes empresas”

Visto en: La Bestia Negra de Sillicon Valley y las Ciudades Inteligentes